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Fundamentos: Sistemas sobre técnicas

Foto del escritor: David Tapia López
David Tapia López
7 ago
11 min de lectura

Actualizado: hace 11 horas

“Los principios del Jiu-Jitsu son tan inmutables como las estrellas del cielo, anclados en las constantes del cuerpo y la mente humana. Las técnicas, en cambio, fluyen como un río: siempre cambiantes, siempre nuevas, moldeadas por la creatividad y la búsqueda incesante de mejora.” David Tapia López, 4th Axis Jiu-Jitsu


Alumnos de 4th Axis Jiu-Jitsu durante una explicación sobre principios y sistemas de Brazilian Jiu-Jitsu.
Explicación de principios y sistemas durante una clase de 4th Axis Jiu-Jitsu — El objetivo no es memorizar técnicas aisladas, sino comprender cómo y por qué funcionan para poder conectarlas y adaptarlas.

El Brazilian Jiu-Jitsu contiene una cantidad extraordinaria de técnicas.


Guardias.

Pasadas.

Barridos.

Escapes.

Controles.

Derribos.

Sumisiones.

Variaciones de cada una de ellas.

Y variaciones de las variaciones.


Cada generación agrega nuevas soluciones, modifica las anteriores y encuentra maneras diferentes de resolver problemas que han existido desde que comenzamos a luchar.


Esa riqueza es una de las grandes virtudes del Jiu-Jitsu.


Pero también puede convertirse en uno de sus principales problemas pedagógicos.

Porque si intentamos aprender el arte simplemente acumulando técnicas, tarde o temprano nos encontraremos frente a un océano de información aparentemente interminable.


Por eso existe una pregunta fundamental dentro de nuestra

metodología en 4th Axis Jiu-Jitsu:


¿Qué permanece cuando las técnicas cambian?


La respuesta constituye el fundamento del Sistema Maximus 3-4-5.

Los principios.



El océano técnico


Muy a menudo, los estudiantes enfrentan dificultades al aprender Jiu-Jitsu porque no consiguen distinguir con claridad entre los principios esenciales del arte y la enorme variedad de técnicas que los expresan.


Es comprensible.


Durante nuestros primeros años necesitamos soluciones concretas.


«Cuando ocurra esto, haz aquello.»


Coloca la mano aquí.

Mueve la cadera.

Controla esta pierna.

Cambia el ángulo.

Entra por este espacio.

Y esa forma de aprender es necesaria.


Antes de improvisar tenemos que adquirir vocabulario.


Antes de crear debemos conocer herramientas.


Antes de comprender profundamente una posición necesitamos haberla experimentado cientos o miles de veces.


El problema aparece cuando nunca avanzamos más allá de esa etapa.


Entonces el Jiu-Jitsu comienza a convertirse en una enorme colección de instrucciones.


Si hace A, respondo B.

Si cambia a C, necesito recordar D.

Pero si ocurre algo ligeramente diferente...

nos detenemos.


Porque nadie nos enseñó «esa técnica».



Del movimiento al principio


A medida que progresamos debemos comenzar a hacernos preguntas diferentes.


No solamente:

¿Qué tengo que hacer?


También:

¿Por qué funciona?

¿Por qué este frame sostiene el peso?

¿Por qué necesito este ángulo?

¿Por qué controlar esa distancia?

¿Por qué romper esa postura?

¿Por qué esta posición permite moverme y aquella me inmoviliza?

¿Por qué debo controlar primero esta línea del cuerpo?

¿Por qué mi adversario necesita recuperar determinado espacio?


Cuando comenzamos a formular esas preguntas, dejamos de mirar solamente la forma externa de la técnica.


Comenzamos a descubrir aquello que la hace funcionar.

Y eso cambia completamente nuestra manera de aprender.



Principios y técnicas no son lo mismo


Una técnica es una solución concreta a un problema determinado.


Un principio explica por qué esa solución funciona y puede continuar siendo válido en muchas situaciones diferentes.


Por ejemplo:

una determinada técnica de escape puede cambiar.

Podemos modificar el grip.

Cambiar la posición de nuestras piernas.

Utilizar otro ángulo.

Crear una variante completamente nueva.


Pero probablemente seguiremos necesitando cosas como:

estructura, espacio, alineación, dirección y timing.


La expresión técnica puede evolucionar.

El principio permanece.


Por eso utilizo esta imagen:

Los principios son como las estrellas.


Durante siglos los navegantes pudieron cambiar sus barcos.

Cambiar sus velas.

Cambiar sus instrumentos.

Cambiar sus rutas.


Pero las estrellas continuaban ofreciéndoles referencias.


Las técnicas son diferentes.

Las técnicas son como un río.


Se adaptan.

Cambian.

Encuentran nuevos caminos.

Se mezclan.

Evolucionan.


Una generación encuentra una solución.

La siguiente descubre una respuesta.


Entonces aparece una nueva solución para esa respuesta.

Y el arte continúa creciendo.



¿Por qué algunos principios permanecen?


Porque el Jiu-Jitsu puede evolucionar enormemente, pero existen ciertas constantes que cambian muy poco.


El cuerpo humano.


Seguimos teniendo una cabeza.

Dos brazos.

Dos piernas.

Una columna.

Articulaciones con rangos determinados.

Una base que puede ser alterada.

Una postura que puede romperse.


Una capacidad limitada para generar fuerza en determinadas direcciones.

Necesitamos respirar.


Podemos perder el equilibrio.

Nuestra atención es limitada.

Nos cansamos.

Sentimos miedo.

Respondemos a la presión.

Tomamos decisiones.


Por eso los principios fundamentales del Jiu-Jitsu están anclados en dos realidades extraordinariamente estables:


el cuerpo humano y la mente humana.


Mientras esas constantes permanezcan, muchos de los principios que gobiernan el combate permanecerán también.



Estructura


Uno de esos principios es la estructura.

Nuestro cuerpo puede soportar fuerzas de maneras muy diferentes dependiendo de cómo estén organizados nuestros huesos, articulaciones y músculos.


No es lo mismo resistir utilizando exclusivamente fuerza muscular que crear una estructura capaz de transmitir esa fuerza hacia el suelo o hacia nuestro adversario.


Esto aparece en prácticamente todas las áreas del Jiu-Jitsu.

En una guardia.

En un frame.

En un derribo.

En una pasada.

En un control.

En un escape.

El movimiento específico puede cambiar.


La necesidad de comprender estructura permanece.



Base y equilibrio


Todo cuerpo necesita alguna relación con una base de sustentación.


Cuando alteramos esa relación, aparece el desequilibrio.


En japonés encontramos un concepto extraordinariamente útil:


Kuzushi (崩し): significa romper o alterar el equilibrio. En Jiu-Jitsu, consiste en sacar al oponente de una estructura estable antes de intentar moverlo, barrerlo, derribarlo o atacar. Primero desequilibramos; después ejecutamos.


Y sí… otra vez Kuzushi.

Si algún día dejo de hablar de Kuzushi, probablemente estoy muerto. 😄


Podemos utilizarlo para derribar.

Para barrer.

Para impedir que alguien genere fuerza.

Para crear una reacción.

Para iniciar una transición.


No necesitamos memorizar cada posible forma de desequilibrar a una persona para comprender el principio fundamental:


un cuerpo desequilibrado posee menos capacidad para resistir y generar fuerza eficientemente.


Una vez comprendido eso, comenzamos a buscar kuzushi en lugares donde nunca nos enseñaron una técnica específica.


Ahí empieza la creatividad.



Postura y alineación


La postura organiza nuestro cuerpo para producir y resistir fuerzas.

Cuando nuestra alineación se deteriora, también lo hace nuestra capacidad para luchar eficientemente.


Una cabeza fuera de posición.

Una columna torcida.

Un brazo separado de nuestra estructura.

Una rodilla desplazada.

Una cadera mal orientada.


Pequeñas alteraciones pueden producir enormes diferencias.


Por eso controlar a una persona no significa simplemente «hacer fuerza».


Muchas veces significa:

obligar a su cuerpo a trabajar desde una estructura deficiente mientras conservamos la nuestra.


Ese principio aparece una y otra vez bajo cientos de nombres técnicos diferentes.



Distancia y espacio


Cada técnica necesita una determinada relación espacial.

Algunas posiciones requieren cercanía.

Otras necesitan distancia.


Algunos ataques aparecen cuando eliminamos espacio.

Algunos escapes comienzan cuando conseguimos crearlo.


Por eso una de las preguntas más importantes del Jiu-Jitsu es:

¿Quién controla la distancia?


Desde abajo podemos utilizar piernas, brazos y frames para impedir que nuestro adversario ocupe determinados espacios.


Desde arriba podemos intentar eliminar esas estructuras y reducir la distancia.


En una situación queremos crear espacio.

En otra queremos destruirlo.


Las técnicas cambian.

La batalla por el espacio permanece.



Ángulos


La fuerza rara vez funciona igual en todas las direcciones.


Cambiar nuestro ángulo puede transformar completamente una posición.


Una estructura extremadamente fuerte frontalmente puede ser vulnerable lateralmente.


Una defensa que parece imposible de superar desde una dirección puede colapsar cuando modificamos nuestra orientación.


Por eso el Jiu-Jitsu no consiste solamente en producir más fuerza.


Muchas veces consiste en encontrar:

una dirección donde necesitemos menos.


El ángulo correcto puede convertir un problema de fuerza en un problema de geometría.


Y la geometría suele ser mucho más eficiente que intentar superar directamente los atributos físicos del adversario.



Palancas


El cuerpo humano está lleno de palancas.

Nuestros huesos.

Articulaciones.

Puntos de apoyo.

Líneas de fuerza.


Buena parte de aquello que llamamos «técnica» consiste realmente en aprender a organizar esas palancas de manera favorable.


Movernos cerca o lejos de una articulación cambia nuestra ventaja mecánica.


Controlar el extremo de una extremidad puede permitirnos ejercer influencia sobre estructuras mayores.


Crear un punto de apoyo puede multiplicar nuestra capacidad para producir movimiento.

No necesitamos pensar conscientemente en física durante un roll.


Pero la física continúa allí.


La técnica no rompe las leyes de la mecánica.


Las utiliza.



Conexión y desconexión


Para controlar algo necesitamos conectarnos con ello.


Para escapar muchas veces necesitamos romper esa conexión.

Grips.

Hooks.

Frames.

Presión.

Contacto con la cadera.

Control de cabeza.

Control de hombros.


Todos son diferentes maneras de establecer relaciones entre dos cuerpos.


Una pregunta fundamental pasa entonces a ser:


¿qué conexiones necesita mi adversario para ejecutar su intención?


Y la siguiente:

¿cuáles necesito yo?


A veces debemos crear una conexión.

A veces eliminarla.

A veces redirigirla.


Cuando comprendemos eso, una posición deja de parecer una fotografía fija.

Comenzamos a verla como una red de relaciones.



Inside Position / Posición Interna


Otro principio extremadamente poderoso es la posición interna.


En muchas situaciones de grappling, colocar nuestras estructuras entre las del adversario y los objetivos que intenta controlar nos entrega ventajas importantes.


Nuestros brazos pueden recuperar espacio.

Nuestras rodillas pueden formar barreras.

Nuestros pies pueden crear conexiones.

Nuestros codos pueden proteger líneas de acceso.


Por eso recuperar posición interna aparece constantemente en escapes, retención de guardia, hand fighting y muchas otras áreas.


No es una técnica.

Es una relación espacial que genera posibilidades técnicas.



Dirección e intención


Ningún movimiento existe aislado.

Toda acción posee una dirección.

Y toda dirección produce una respuesta.


Empujamos.

Nuestro adversario resiste.


Tiramos.

Nos sigue o se aleja.


Amenazamos un lado.

Protege ese lado.


Entonces aparece otro.


El Jiu-Jitsu comienza a volverse mucho más interesante cuando dejamos de pensar únicamente en movimientos y comenzamos a pensar en reacciones.


Ya no preguntamos solamente:

«¿Cómo ejecuto esta técnica?»


Preguntamos:

«¿Qué respuesta necesito provocar para crear la siguiente oportunidad?»


Entonces una técnica deja de ser un movimiento independiente.

Se convierte en parte de una conversación.



Acción y reacción


Un principiante muchas veces intenta imponer una solución directamente.


Un practicante más experimentado aprende a utilizar la respuesta del adversario.


Empujar para que empuje.

Tirar para que retire.

Amenazar arriba para crear abajo.

Atacar una extremidad para abrir otra.

Crear un dilema.


Eso nos lleva a uno de los cambios más importantes en nuestra comprensión del Jiu-Jitsu:

dejamos de luchar contra las reacciones y comenzamos a utilizarlas.


El adversario también participa en la construcción de nuestra técnica.

Su reacción nos entrega información.


Y esa información determina nuestra siguiente decisión.



Timing


Una técnica correcta ejecutada en el momento equivocado puede fracasar.


Una acción relativamente sencilla ejecutada en el instante adecuado puede sentirse extraordinariamente poderosa.


Eso es timing.


El momento en que el adversario cambia su peso.

El instante en que libera un grip.

Cuando extiende un brazo.

Cuando comienza una transición.

Cuando respira.

Cuando su atención se desplaza hacia otra amenaza.


El timing nos enseña algo fundamental:

no todo problema debe resolverse inmediatamente.


Algunas veces debemos crear las condiciones.

Otras veces debemos esperar.


La paciencia también puede ser técnica.



Prioridades


No todos los problemas poseen la misma importancia.


Si alguien está a punto de estrangularnos, quizás no sea el momento de preocuparnos por mejorar la posición de nuestro pie.


Si nuestra postura está completamente destruida, probablemente atacar sea menos urgente que reconstruirla.


Si hemos perdido una posición, negar esa realidad puede hacernos perder la siguiente.


Por eso necesitamos jerarquías de problemas.


¿Qué amenaza es inmediata?

¿Qué estructura debemos recuperar primero?

¿Qué podemos permitir momentáneamente?

¿Qué no podemos conceder?

Comprender prioridades reduce enormemente la complejidad del Jiu-Jitsu.


En lugar de intentar resolver diez cosas simultáneamente:

resolvemos primero aquello que importa más.


Un ejemplo en el tatami


Imaginemos que estamos debajo de la montada.


Nuestra primera prioridad es proteger la cabeza del crossface e impedir que el oponente avance sus caderas hacia una montada alta.

Ese avance separaría nuestros brazos del cuerpo y nos dejaría mecánicamente débiles.


Por eso debemos ser disciplinados: mantenemos los codos cerca del cuerpo y construimos un frame firme sobre la línea de sus caderas.


Organizamos nuestra estructura antes de intentar escapar. Utilizamos el puente para alterar la base del oponente y provocar una reacción: kuzushi.


Cuando responde ajustando su base o desplazando su peso, aprovechamos ese momento para recuperar la conexión entre la rodilla y el codo, ganar posición interna y crear el espacio necesario para introducir una pierna. Cambiamos el ángulo y comenzamos a reconstruir nuestra guardia.


La técnica nos entrega una secuencia concreta.


Pero son la estructura, las prioridades, el desequilibrio, la posición interna, el espacio, el ángulo y el timing los que explican por qué esa secuencia puede funcionar.


Ningún principio reemplaza la técnica.


Juntos nos permiten comprenderla, adaptarla y conectarla con el siguiente problema.



Del principio al sistema


Un principio aislado es útil.


Pero el Jiu-Jitsu ocurre cuando muchos principios interactúan.

Estructura.

Base.

Postura.

Distancia.

Ángulos.

Palancas.

Conexión.

Posición interna.

Dirección.

Timing.

Prioridades.


Todos aparecen simultáneamente.


Entonces necesitamos organizar nuestra comprensión.


Ahí nacen los sistemas.


Un sistema no es simplemente una lista de técnicas relacionadas.


Es una manera organizada de responder preguntas.

¿Qué quiero conseguir?

¿Qué debe impedir mi adversario?

¿Qué condiciones necesito?

¿Qué respuestas son probables?

¿Qué hago frente a cada una?

¿Cómo regreso al sistema cuando algo falla?

¿Cómo conecto este problema con el siguiente?


Por eso en 4th Axis decimos:

Sistemas sobre técnicas.


No porque las técnicas sean poco importantes.

Porque queremos comprender la estructura que las conecta.



Técnica sin principios


Una técnica puede aprenderse por imitación.

Vemos.

Copiamos.

Repetimos.

Y quizás consigamos ejecutarla.


Pero si no comprendemos los principios que la sostienen, nuestra capacidad para adaptarla será limitada.


Cuando el adversario cambie algo inesperadamente, nuestra técnica puede desaparecer.


Por eso:

las técnicas sin principios pueden convertirse en una bolsa de trucos.


Funcionan mientras encontramos exactamente el problema para el cual fueron aprendidas.


Pero el Jiu-Jitsu real rara vez nos entrega exactamente la misma situación dos veces.


Los cuerpos cambian.

Los tamaños cambian.

Las reacciones cambian.

Las velocidades cambian.

Necesitamos adaptarnos.



Principios sin técnica


Pero existe también el error contrario.

Hablar solamente de conceptos.

Estructura.

Timing.

Conexión.

Ángulos.

Palancas.


Todo puede sonar extraordinariamente profundo.


Pero si no podemos convertir esos conceptos en acciones bajo resistencia, tenemos solamente teoría.


Por eso:

los principios sin técnica son ideas sin vida.


Necesitamos ambos.

Los principios explican.

La técnica manifiesta.

El entrenamiento prueba.


Y la resistencia nos muestra si realmente comprendimos.



Comprender para improvisar


Aquí aparece uno de los grandes objetivos de nuestra metodología.


La improvisación.


Improvisar no significa hacer cualquier cosa.

Un músico de jazz puede improvisar porque comprende profundamente ritmo, armonía, estructura y su instrumento.


Un practicante avanzado puede hacer algo parecido.

Quizás nunca haya visto exactamente aquella posición.


Pero reconoce elementos familiares.

Una estructura.

Una dirección.

Un problema de equilibrio.

Una conexión.

Una palanca.

Un espacio.


Entonces utiliza aquello que comprende para construir una respuesta.

Eso es muy diferente de recordar una técnica.


Es resolver.


Y cuando comenzamos a resolver problemas que nunca habíamos visto exactamente antes, sabemos que nuestra comprensión está creciendo.



La técnica como expresión del principio


Esto cambia también nuestra manera de observar nuevas técnicas.


Ya no necesitamos preguntar inmediatamente:

«¿Debo agregar esto a mi Jiu-Jitsu?»

Podemos preguntar:

¿Qué principio utiliza?

¿Qué problema resuelve?

¿A qué sistema pertenece?

¿Qué condición necesita?

¿Qué reacción provoca?

¿Qué sucede cuando falla?

¿Existe algo aquí que pueda integrar a aquello que ya comprendo?


Entonces las nuevas técnicas dejan de competir por espacio dentro de nuestra memoria.


Encontramos un lugar para ellas dentro de un mapa.


Y cuando existe un mapa, aprender se vuelve considerablemente más sencillo.

El Sistema Maximus 3-4-5


El Sistema Maximus nace precisamente de esta necesidad:

organizar la complejidad sin destruirla.


El Jiu-Jitsu es demasiado grande para reducirlo a una colección rígida de respuestas.


Pero podemos construir estructuras que nos ayuden a navegarlo.


Nuestros sistemas y subsistemas buscan organizar problemas, prioridades, principios y decisiones.


No pretendemos encerrar el Jiu-Jitsu.


Queremos hacerlo comprensible.


Porque un buen sistema no debería decirnos solamente qué hacer cuando todo ocurre exactamente como esperamos.


Debería ayudarnos a encontrar una respuesta cuando las cosas comienzan a cambiar.



El mapa no es el territorio


Sin embargo, debemos recordar algo.


Todo sistema es un modelo.

Una manera de organizar la realidad para poder estudiarla.


Pero el combate siempre será más complejo que nuestro modelo.


Podemos dibujar categorías.

Crear nombres.

Definir fases.

Construir árboles de decisiones.


Todo eso es enormemente útil.


Pero cuando comienza el roll, nuestro adversario no tiene obligación alguna de respetar nuestro diagrama.


Por eso:

el sistema debe servir al Jiu-Jitsu.

El Jiu-Jitsu nunca debe servir al sistema.


Si la realidad contradice nuestro modelo, debemos revisar el modelo.

No negar la realidad.

Esa capacidad de corregir nuestros propios sistemas es también parte del aprendizaje.



Las estrellas y el río


Regresemos entonces a nuestra imagen inicial.


Arriba están las estrellas.

Los principios.

Referencias relativamente estables que nos ayudan a orientarnos.


Abajo corre el río.

Las técnicas.

Vivas.

Cambiante.

Adaptándose constantemente.


No tenemos que elegir entre uno y otro.

Necesitamos ambos.


Las estrellas sin el río no nos llevan a ninguna parte.


El río sin referencias puede hacernos navegar sin dirección.


El verdadero dominio aparece cuando aprendemos a navegar el cambio utilizando principios que comprendemos.


Esa es la búsqueda detrás del Sistema Maximus 3-4-5.


No memorizar todas las técnicas posibles.

Eso sería imposible.

Sino comprender suficientemente bien el Jiu-Jitsu para poder aprender, adaptar, improvisar y crear.


Porque finalmente:

Las técnicas sin principios son solo una bolsa de trucos. Los principios sin técnica son teorías sin vida. Nuestro camino consiste en armonizar ambos: comprender los principios y manifestarlos mediante la técnica.

Y por eso:

«El dominio del Jiu-Jitsu no se mide por la cantidad de técnicas que sabes, sino por tu capacidad de aplicar los principios correctos bajo presión.» 4th Axis Jiu-Jitsu


4th Axis Jiu-Jitsu · Faixa Preta · IBJJF


Sistemas sobre técnicas.

Técnica, carácter y respeto.



 
 
 

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