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Reigi — 礼儀: la forma del respeto

Foto del escritor: David Tapia López
David Tapia López
18 ago
11 min de lectura

Actualizado: hace 6 horas

«La etiqueta no existe para recordarnos quién está por encima de quién, sino para recordarnos cómo debemos tratarnos unos a otros.»
Entrega tradicional de grado en seiza como expresión de Reigi, respeto y etiqueta en 4th Axis Jiu-Jitsu.
Entrega ceremonial de un certificado durante una graduación de Brazilian Jiu-Jitsu en 4th Axis, realizada en seiza como expresión de respeto, reconocimiento y Reigi dentro del dojo.

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Dos personas se encuentran frente a frente.


Dentro de unos segundos intentarán derribarse, controlarse, estrangularse o llevar alguna articulación hasta el punto en que el otro deba rendirse.


Y antes de comenzar...

se saludan.


Cuando terminan...

vuelven a saludarse.


Existe algo profundamente significativo en ese pequeño gesto.


Durante algunos minutos hemos entregado nuestro cuerpo a otra persona y le hemos permitido practicar con nosotros técnicas que, utilizadas sin control, podrían lastimarnos seriamente.


Confiamos en que aplicará su fuerza con responsabilidad.

Confiamos en que respetará nuestro tap.


Confiamos en que comprenderá la diferencia entre entrenar con nosotros y luchar contra nosotros.


Por eso, en un arte marcial, el respeto no puede ser solamente una buena intención.

Debe convertirse en conducta.


Los japoneses poseen una palabra para expresar buena parte de esta idea:


Reigi — 礼儀


Etiqueta.

Cortesía.

Decoro.


Formas apropiadas de relacionarnos con los demás.


Pero dentro del Budō (武道), literalmente «camino marcial» y término utilizado para referirse a las artes marciales japonesas entendidas también como vía de formación, Reigi puede enseñarnos algo todavía más profundo:


hacer visible mediante nuestras acciones el respeto que decimos tener.



Rei, Reigi y Reihō


Conviene comenzar distinguiendo algunos conceptos relacionados.


Rei (礼) puede expresar respeto, cortesía o agradecimiento y también referirse al propio acto del saludo o la reverencia.


Reigi (礼儀) se refiere a las formas de trato, la etiqueta y el decoro: la actitud y su expresión.


Reihō (礼法) puede entenderse como el método o las formas concretas mediante las cuales esa etiqueta se practica y transmite.


Esta distinción es importante.


Porque una reverencia realizada mecánicamente puede tener muy poco significado.

Podemos inclinarnos perfectamente y ser arrogantes.


Podemos decir Onegaishimasu y después entrenar sin preocuparnos por nuestro compañero.


Podemos conocer cada regla del dojo y seguir siendo incapaces de mostrar consideración por los demás.


Por eso, para nosotros:

Reigi no es solamente conocer la forma correcta.


Es comprender qué principio intenta expresar esa forma.



La forma del respeto


Habitualmente explicamos Reigi utilizando una sola palabra:

respeto.


Es correcto.

Pero quizá sea insuficiente.


Porque el Reigi posee también una dimensión histórica y otra profundamente práctica.


Muchas de las formas de etiqueta que posteriormente encontramos en las artes marciales japonesas poseen antecedentes en los códigos de comportamiento desarrollados dentro de la sociedad guerrera.


No se trataba solamente de mostrar buenos modales.


Cuando personas armadas compartían un mismo espacio, la manera de aproximarse, inclinarse, sentarse, entregar un objeto o utilizar las manos podía transmitir información.


La forma ordenaba la relación.


Tradiciones como la Ogasawara-ryū (小笠原流) ↗ desarrollaron durante siglos formas de reihō junto con disciplinas guerreras como el tiro con arco y el yabusame (tiro con arco a caballo), mostrando hasta qué punto la conducta ceremonial y la formación marcial podían encontrarse relacionadas.


Con el tiempo, muchas de estas formas evolucionaron, fueron reinterpretadas y terminaron formando parte de la etiqueta que encontramos en distintas expresiones del Budō moderno.


Por eso debemos evitar una idea demasiado sencilla:

la etiqueta marcial no ha permanecido inmutable durante siglos.


Las formas poseen historia.

Cambian.

Se adaptan.


Pero los principios que intentan proteger pueden permanecer.



Reigi como protocolo


Aquí aparece una idea especialmente interesante para nosotros como practicantes de Jiu-Jitsu.


El Reigi también puede entenderse como un protocolo de seguridad.


Cuando dos personas se saludan antes de entrenar están haciendo algo más que expresar cortesía.


Están estableciendo un marco.


Aquí comienza nuestra práctica.

Tú eres mi compañero.

Aceptamos entrenar juntos.


Dentro de este espacio intentaremos aplicar nuestras técnicas con intención, pero también con control.


Y cuando volvemos a saludarnos al terminar:

Aquí termina.


El combate queda contenido entre ambos gestos.


El saludo ayuda a establecer cuándo comienza y termina la práctica, quién es nuestro compañero y nuestra disposición a entrenar juntos.


Esta lectura resulta especialmente poderosa en un arte como el Brazilian Jiu-Jitsu.


Podemos derribar.

Controlar.

Estrangular.

Atacar articulaciones.

Ejercer presión.


Pero todo ocurre dentro de un acuerdo compartido.


Podría hacerte daño, pero elijo cuidarte.


Por eso el saludo no es simplemente decoración alrededor de la práctica.


Ayuda a definir sus límites.


Y quizá ahí encontramos una de las expresiones más profundas del Reigi:

Poseer la capacidad de ejercer fuerza y, al mismo tiempo, desarrollar la disciplina necesaria para gobernarla.


El respeto convertido en acción


Decimos frecuentemente que respetamos a nuestros compañeros.


Pero ¿cómo se ve el respeto?


Se ve cuando llegamos con nuestro uniforme limpio.

Cuando mantenemos nuestras uñas cortas.

Cuando escuchamos mientras otro enseña.

Cuando cuidamos nuestra intensidad con alguien más pequeño o menos experimentado.

Cuando hacemos tap antes de lesionarnos.

Cuando liberamos inmediatamente una finalización después del tap.

Cuando reconocemos que cometimos un error.

Cuando agradecemos a nuestro compañero después de entrenar.

Cuando ayudamos a mantener limpio el espacio.

Cuando comprendemos que ninguna graduación nos pone por encima de tomar una escoba.


Y también cuando llegamos preparados para nuestra propia práctica.


Traer nuestro Gi.

Nuestro cinturón.

Nuestra rashguard o polera.

Nuestras sandalias.


Y los implementos personales que necesitamos para entrenar.


Puede parecer algo pequeño.

Pero también es Reigi.


Estar preparado es una forma de respeto.


Respeto por el profesor.

Respeto por nuestros compañeros.

Respeto por el dojo.


Y respeto por el compromiso que nosotros mismos hemos asumido con nuestra práctica.


El dojo puede ayudar cuando surge una necesidad excepcional, pero hacernos responsables habitualmente de nuestros propios implementos también forma parte del camino.


Porque pertenecer a una comunidad no consiste solamente en recibir.


También significa comprender aquello que nos corresponde aportar y aquello de lo que debemos hacernos responsables.


Eso es Reigi.


El respeto deja de ser una idea abstracta.


Se convierte en comportamiento.



El saludo — Rei 礼


Probablemente la expresión más visible del Reigi sea el Rei (礼).

La inclinación.

El saludo.


Dentro de nuestro dojo saludamos al entrar y salir del espacio de práctica, al comenzar y terminar la clase y también a nuestros compañeros antes y después de trabajar juntos.


Pero el saludo no significa sometimiento.

Tampoco significa que una persona posea mayor valor humano que otra.


Significa reconocimiento.


Reconozco el lugar donde voy a entrenar.

Reconozco a quienes hicieron posible que este conocimiento llegara hasta nosotros.

Reconozco a quien está enseñando.

Reconozco a mi compañero.


Y reconozco algo especialmente importante:

sin la persona que tengo frente a mí, no puedo practicar Jiu-Jitsu.


Podemos estudiar solos.

Podemos realizar movimientos.

Podemos visualizar.

Pero para aprender realmente a controlar otro cuerpo necesitamos otro cuerpo.

Nuestro compañero nos presta el suyo.

Eso merece respeto.



Onegaishimasu — お願いします


Al comenzar una práctica podemos utilizar la expresión:

Onegaishimasu (お願いします).


No posee una traducción única y perfecta al español.


Dependiendo del contexto puede transmitir ideas cercanas a:

«por favor», «cuento contigo», o simplemente una disposición respetuosa a comenzar algo juntos.


Dentro del dojo adquiere para nosotros una belleza particular.


Antes de practicar una técnica con alguien, Onegaishimasu puede entenderse casi como un pequeño acuerdo:


«Entrenemos juntos.»


Yo necesito de ti para aprender.

Tú necesitas de mí.

Vamos a trabajar con sinceridad.

Con resistencia cuando corresponda.

Con control siempre.

Y cuidándonos mutuamente.



Arigatō gozaimashita — ありがとうございました


Al finalizar, la relación cambia.

Ya no estamos pidiendo comenzar.


Estamos agradeciendo aquello que ocurrió.


Por eso podemos utilizar:

Arigatō gozaimashita (ありがとうございました).


Gracias por entrenar conmigo.

Gracias por ofrecer resistencia.

Gracias por encontrar mis errores.

Gracias por permitirme practicar.


Incluso:

gracias por haberme finalizado.


Porque si nuestro ego nos permite verlo, esa finalización acaba de mostrarnos algo que necesitábamos aprender.



Shōmen ni Rei — 正面に礼


En muchas artes marciales japonesas encontramos la indicación:


Shōmen ni rei (正面に礼)


que puede entenderse sencillamente como:

«saludo hacia el frente».


El shōmen es el frente principal del dojo y aquello que encontramos allí puede variar según la tradición.


En algunos espacios puede existir un kamiza (上座), el lugar de honor.


Puede haber una fotografía del fundador de una escuela.

Caligrafía.

Símbolos relacionados con el linaje.

O elementos propios de aquella tradición.


Aquí es importante comprender algo:

saludar hacia el shōmen no tiene por qué significar adoración religiosa.


Dentro de nuestro contexto lo entendemos como un gesto de respeto hacia el camino, la tradición, los profesores que nos precedieron y el espacio donde practicamos.


La forma puede provenir de Japón.


El principio que expresa puede comprenderse en cualquier cultura:

recordar que el camino no comenzó con nosotros.



Sensei, Senpai y Kōhai


Tres palabras aparecen frecuentemente cuando hablamos de etiqueta japonesa.

Sensei (先生) es un tratamiento utilizado para profesores, maestros y determinados profesionales. Dentro del dojo designa fundamentalmente a quien cumple la función de enseñar.


Senpai (先輩) se refiere a alguien con mayor antigüedad o experiencia dentro de un grupo.


Kōhai (後輩) se refiere a quien posee menor antigüedad dentro de esa relación.


Estas relaciones pueden enseñarnos respeto por la experiencia.

Pero no deberían utilizarse para justificar arrogancia.


Tener mayor grado aumenta nuestra responsabilidad; no nuestro valor como persona.


Un Senpai debería ser alguien a quien los nuevos puedan observar para aprender cómo comportarse.


Un Sensei debería enseñar mediante su conducta tanto como mediante sus palabras.


Cuanto mayor sea nuestra experiencia, mayor debería ser nuestra capacidad de cuidar a quienes vienen detrás.



La fila también enseña


Al comenzar formalmente una clase podemos ordenarnos por graduación y antigüedad.


Desde afuera podría parecer simplemente jerarquía.

Pero existe otra manera de comprenderlo.


La faixa (cinturón) no determina cuánto vale una persona.


Indica un lugar dentro de un proceso de aprendizaje.


Hoy alguien está al comienzo de la fila.

Años atrás probablemente estuvo al final.


Y quienes hoy comienzan, algún día ocuparán su lugar.


La fila es temporal.


El camino continúa.


Por eso una graduación debería recordarnos no solamente cuánto hemos avanzado.

También cuánto debemos ayudar a avanzar a quienes vienen detrás.



Entrar al tatami


La práctica comienza antes de ejecutar una técnica.


Llegamos al dōjō (道場) —literalmente, «lugar del Camino», el espacio destinado a la práctica—.


Nos preparamos.


Dejamos nuestros zapatos o sandalias fuera del tatami.


Revisamos nuestro uniforme.


Entramos al tatami (畳), término que originalmente designa las tradicionales esteras japonesas y que en las artes marciales utilizamos habitualmente para referirnos a la superficie o área de entrenamiento.


Entramos al espacio de entrenamiento.

Saludamos.

Son gestos pequeños.


Pero cumplen una función importante:

establecen una transición.


Hace unos minutos estábamos en el trabajo.

En el tráfico.

Mirando el teléfono.

Resolviendo problemas.

Ahora estamos entrando a otro espacio.


El saludo nos ayuda a decir:

estoy aquí.


Durante el tiempo que dure la práctica intentaremos estar presentes.



El tatami comienza en nuestros pies


Existe también una razón completamente práctica para no caminar descalzos fuera del tatami y volver directamente sobre él.


Higiene.


Nuestros pies pueden transportar aquello que existe en el suelo hacia la superficie donde después apoyaremos nuestras manos, rostro y cuerpo.


Por eso utilizamos sandalias o calzado apropiado fuera del área de entrenamiento.

Y si hemos caminado descalzos fuera, limpiamos nuestros pies antes de regresar.


No es una obsesión ceremonial.

Es respeto por la salud de todos.


Nuevamente:

Reigi convertido en acción.



Durante la enseñanza


Cuando alguien está explicando una técnica, nuestra tarea principal es sencilla:


escuchar.


Mirar.

Observar.

Intentar comprender.

Preguntar cuando sea necesario.


Dentro de 4th Axis no entendemos el silencio como una prohibición absoluta de hablar.


El Jiu-Jitsu necesita preguntas.

Necesita conversación.

Necesita investigación.

Necesita que el estudiante pueda decir:


«No entendí.»


Lo que buscamos evitar es otra cosa:

Conversaciones paralelas.

Distracción.

Interrumpir innecesariamente.

Explicar por encima de quien está enseñando.


O estar físicamente presentes mientras nuestra atención está en otro lugar.


El silencio no es el objetivo.

La atención sí.



Preguntar también es parte del camino


Existe una imagen tradicional del estudiante que observa, imita y guarda silencio.

Tiene valor.


Aprender a observar es fundamental.


Pero nuestra metodología busca además comprensión.


Queremos que el alumno pregunte:

¿Por qué?

¿Qué ocurre si?

¿Qué principio hace funcionar esto?

¿Qué respuesta espero?

¿Qué hago cuando falla?


Una buena pregunta no rompe la disciplina.


Puede demostrar que el estudiante está realmente involucrado en aquello que intenta comprender.


El Reigi no debería convertir al alumno en alguien temeroso de preguntar.


Debería enseñarle cuándo y cómo hacerlo sin interrumpir el aprendizaje de los demás.



Elegir compañero


Entrenar con personas diferentes constituye una parte importante del aprendizaje.


Grandes.

Pequeños.

Fuertes.

Rápidos.

Experimentados.

Principiantes.


Cada cuerpo plantea problemas diferentes.


Cuando podemos, es valioso buscar compañeros con mayor experiencia.


Pero también debemos aprender a trabajar con quienes saben menos.

Porque entonces aparece otra responsabilidad:


ayudar.


El compañero menos experimentado no existe para que podamos demostrar cuánto sabemos.


Existe una oportunidad de aprendizaje para ambos.

Uno aprende una técnica.


El otro aprende a controlar su fuerza, explicar, sentir movimientos y cuidar.


Muchas veces enseñar revela cuánto comprendemos realmente.



Nuestro compañero no es nuestro enemigo


Esta idea merece repetirse.


Durante un roll queremos superar la resistencia del compañero.


Queremos barrer.

Pasar.

Controlar.

Escapar.

Finalizar.

La resistencia debe ser honesta.


Pero la persona que tenemos delante no es nuestro enemigo.

Es nuestro compañero de entrenamiento.


Esa diferencia determina nuestra conducta.


Podemos intentar estrangularlo con toda la precisión técnica posible.


Pero cuando tapea:

soltamos.


Inmediatamente.


El tap puede realizarse con la mano, con el pie o verbalmente.


En determinadas posiciones nuestro compañero puede no tener una mano disponible o no alcanzar nuestro cuerpo. Por eso, cualquier señal clara de rendición significa exactamente lo mismo:


detenernos y liberar inmediatamente la presión.


Si no estamos seguros de lo que escuchamos o sentimos, también nos detenemos.

La seguridad está por encima de completar una técnica.


No existe victoria que justifique lesionar innecesariamente a alguien que confió en nosotros para entrenar.


Por eso el tap es también parte del Reigi.


Uno reconoce:

«Me has superado en esta situación.»


El otro responde:

«Reconozco tu rendición y protejo tu integridad.»


Y comenzamos nuevamente.



La intensidad también es etiqueta


Una de las expresiones más importantes del respeto no necesita una palabra japonesa.


Es simplemente:

saber con quién estamos entrenando.


No utilizamos necesariamente la misma intensidad con todos.


Una persona que está en su primera semana necesita algo diferente de un competidor experimentado.


Un adolescente no es lo mismo que un adulto mucho más pesado.


Alguien que vuelve después de meses sin entrenar necesita adaptación.


Un compañero que necesita disminuir temporalmente su intensidad necesita consideración.


Controlar nuestra intensidad no significa entrenar débilmente.


Significa desarrollar una habilidad mucho más sofisticada:

utilizar la cantidad adecuada de fuerza para el problema que tenemos delante.


Eso también es técnica.

Y también es carácter.



Cuando cometemos un error


En un arte de contacto ocurrirán accidentes.

Una rodilla involuntaria.

Un choque.

Un movimiento demasiado rápido.

Una finalización que aplicamos con más fuerza de la necesaria.


Cuando sucede:

Detenemos.

Revisamos al compañero.

Nos disculpamos.

Aprendemos.


Podemos utilizar Gomen nasai (ごめんなさい) o simplemente pedir disculpas en nuestro propio idioma.


La palabra importa menos que la sinceridad de nuestra conducta posterior.


Una disculpa sin corrección es solamente sonido.



Salir del tatami


Si necesitamos abandonar el tatami durante una clase, avisamos.

Especialmente si el profesor está a cargo de un grupo.


No porque necesitemos autorización para cada movimiento.


Sino porque existe una responsabilidad de seguridad.


Si alguien desaparece durante un entrenamiento intenso porque comenzó a sentirse mal, necesitamos saberlo.


Nuevamente encontramos el mismo principio:

detrás de muchas reglas aparentemente ceremoniales existe una razón práctica de cuidado.



Actitud marcial


Reigi también se manifiesta en nuestra disposición corporal.


Cuando estamos aprendiendo intentamos mantenernos atentos.


No porque cruzar los brazos sea una terrible transgresión marcial.

No porque sentarnos de determinada manera nos convierta automáticamente en mejores personas.


Sino porque nuestro cuerpo influye sobre nuestra atención.


Hay momentos para descansar.

Momentos para conversar.

Momentos para reír.

Y momentos para entrenar.


Disciplina significa aprender a reconocer cuál es cuál.



Reigi no significa solemnidad permanente


Esto es especialmente importante para nosotros.


Un dojo puede ser disciplinado sin convertirse en un lugar frío.


Podemos reír.

Hacer bromas.

Conversar.

Celebrar.

Construir amistades.

Disfrutar.


De hecho, espero que ocurra.


El respeto no exige caminar permanentemente con expresión severa y hablar en susurros.


Reigi no elimina la humanidad del dojo.

La ordena.


Cuando comienza la explicación, escuchamos.

Cuando entrenamos, entrenamos.

Cuando alguien necesita ayuda, ayudamos.

Cuando llega el momento de relajarnos, podemos hacerlo.

Una comunidad fuerte necesita disciplina.

Pero también necesita cercanía.


El reigi, sin embargo, no termina en la conducta individual.


También vive en las tradiciones, ceremonias y pequeños rituales mediante los cuales una comunidad recuerda quién es y qué intenta preservar.


En la segunda parte veremos cómo esas ideas toman forma dentro de nuestro dojo.


Continúa el camino

Reigi no termina en la conducta individual. En la segunda parte exploramos cómo el respeto toma forma en las tradiciones, ceremonias y pequeños rituales que construyen la vida del dōjō.


4th Axis Jiu-Jitsu · Faixa Preta · IBJJF


Sistemas sobre técnicas.

Técnica, carácter y respeto.

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