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Reigi en el dōjō: tradición, ceremonia y camino

Foto del escritor: David Tapia López
David Tapia López
25 ago
7 min de lectura

Actualizado: 9 sept

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Reigi en el dojo: del respeto individual a la comunidad


El Reigi no termina en el saludo ni en la manera en que tratamos a nuestros compañeros durante la práctica.


También vive en las pequeñas acciones que construyen la cultura de un dōjō: cómo cuidamos el espacio, cómo comenzamos y terminamos una clase, cómo reconocemos a quienes recorren el camino junto a nosotros y cómo preservamos aquello que hemos recibido.


En esta segunda parte exploraremos el Reigi en el dojo: cuando el respeto deja de ser solamente una conducta individual y se convierte en tradición, ceremonia y comunidad.


Practicantes de 4th Axis Jiu-Jitsu en seiza frente al Shōmen durante el saludo tradicional del dojo, como expresión de Reigi, respeto, tradición y comunidad.
Practicantes de 4th Axis Jiu-Jitsu en seiza frente al Shōmen durante el saludo tradicional del dōjō, como expresión de Reigi, respeto, tradición y comunidad.


Sōji — 掃除

Limpiar también es Reigi


Antes y después de la práctica existe otra expresión del respeto:

Sōji (掃除) — limpieza.


Limpiar el tatami.

Ordenar el material.

Preparar el espacio.

Dejarlo nuevamente en condiciones.


El Sōji posee suficiente profundidad como para tener su propio artículo dentro de nuestro blog.


Pero dentro del Reigi representa algo muy concreto:

no dejamos para otros aquello que nosotros también utilizamos.


Cuidar el dojo es respetar a quienes entrenan allí.


Y, como hemos explorado al hablar de Sōji y Misogi (禊), la práctica de purificación ↗, limpiar aquello que está afuera también puede recordarnos que existe mucho que ordenar dentro de nosotros.



La ceremonia de apertura


En nuestro dojo conservamos algunos elementos ceremoniales provenientes de mi experiencia en las artes marciales japonesas.


Al comenzar la práctica nos ordenamos.


Adoptamos seiza (正座) —la postura formal japonesa de sentarse de rodillas sobre los talones— cuando corresponde.


Nos concentramos.

Saludamos.


Estos gestos crean una frontera entre aquello que estaba ocurriendo antes y aquello que está a punto de comenzar.


Dependiendo de la tradición marcial, las ceremonias de apertura pueden incluir reverencias, palmadas, recitaciones u otros elementos.


Aquí considero importante hacer una distinción.


No existe una única ceremonia universal del Budō.


El número de reverencias o palmadas, las palabras utilizadas y la orientación del saludo pueden variar entre escuelas, linajes y tradiciones.


Por eso, cuando conservamos una determinada forma ceremonial en 4th Axis Jiu-Jitsu, no pretendemos afirmar:

«Así se hace en Japón.»


Decimos algo mucho más preciso:

«Esta es una tradición que hemos recibido y elegido conservar dentro de nuestro dojo.»


La tradición merece respeto.

Y también merece precisión.



La ceremonia de cierre en 4th Axis


En el Brazilian Jiu-Jitsu existe una forma de cierre muy extendida en nuestra experiencia de entrenamiento, tanto en Chile como en Brasil.


Después de la parte formal de la clase, los practicantes comienzan a pasar uno a uno frente al profesor y los compañeros.


El orden suele comenzar por el practicante de mayor graduación o antigüedad.


Él saluda primero al profesor y luego pasa al otro lado.

El siguiente hace lo mismo y se incorpora a quienes ya saludaron.

La fila va creciendo.


Y así sucesivamente hasta que todos han pasado.



Una tradición que fue tomando nuestra propia forma


Cuando entreno en Brasil, muchas veces este saludo final posee un carácter más relajado.


Los alumnos van pasando, chocando las manos, saludándose de manera cercana y espontánea.


Es muy brasileño.

Marcial, pero cálido.

Formal sin necesidad de ser rígido.


Con el tiempo incorporé esa idea a nuestra práctica en 4th Axis Jiu-Jitsu, aunque nuestra forma terminó desarrollando una identidad propia.


Cuando cada alumno llega frente a mí, cruzamos los brazos y nos saludamos.


Muchas veces pronunciamos juntos un:

OSSU.


Fuerte.

Enérgico.

Marcial.


Otras veces surge:

Onegaishimasu.


Una expresión diferente, que transmite disposición, respeto y la voluntad de continuar aprendiendo juntos.

Nos damos la mano.

Nos acercamos hasta chocar los hombros.

Y completamos el saludo con unas palmadas en la espalda.


No existe aquí una fórmula completamente mecánica.


A veces es Ossu.

A veces es Onegaishimasu.


Lo importante no es solamente la palabra.

Es aquello que estamos comunicando.


Respeto.

Confianza.

Compañerismo.

Y la voluntad de seguir caminando juntos.



El saludo como reconocimiento


Pero hace un tiempo comencé a agregar algo más.

Les digo algo.


No una frase ceremonial.

Algo verdadero.


«Estás mejorando mucho.»

«Estoy orgulloso de tu progreso.»

«Cada día estás más fuerte.»

«Lo hiciste muy bien hoy.»


A veces menciono algo concreto que vi durante la clase.


Un movimiento que finalmente comenzó a funcionar.

Una actitud.

Una dificultad que logró superar.

Una mejora que quizá él mismo todavía no había percibido.


Y con el tiempo comencé a observar algo que me hizo comprender el verdadero valor de ese momento:

esas palabras importan.


Muchos jóvenes llegan al dojo cargando dificultades que nosotros no siempre podemos ver.


Inseguridades.

Frustraciones.

Problemas personales.

Dudas sobre sus propias capacidades.


Algunos probablemente reciben muchas correcciones durante su vida y muy pocas veces escuchan:

«Estoy orgulloso de ti.»


Por eso intento que cada alumno salga del tatami sabiendo algo importante:

alguien vio su esfuerzo.


No se trata de regalar elogios.

Ni de decir que todo estuvo perfecto.


El reconocimiento tiene valor precisamente porque debe ser sincero.


Se trata de aprender a observar el progreso y decirlo cuando ocurre.


Porque enseñar no consiste solamente en señalar aquello que todavía está mal.


También consiste en ayudar al estudiante a reconocer aquello que ya está construyendo bien.



El último alumno


La secuencia continúa.


Después de saludar, cada alumno pasa al otro lado y se incorpora a quienes ya terminaron.

Luego viene el siguiente.

Y el siguiente.

Hasta que finalmente llega el practicante más nuevo.

El Kōhai.


Paradójicamente, siendo el último en pasar, termina teniendo delante de sí a todos los que recorrieron el camino antes que él.


Profesor.

Senpai.

Compañeros.

Todos.

Y también él recibe su saludo.


Porque ser el último de la fila no significa ser el menos importante.

Significa simplemente haber comenzado después.


Algún día, si permanece en el camino, será él quien esté esperando al otro lado para recibir a alguien que recién comienza.


De esta manera, la fila deja de representar solamente una jerarquía.


Se convierte también en una imagen del camino.


Unos comenzaron antes.

Otros comenzaron después.

Pero todos estamos recorriéndolo.



El cierre formal


Una vez terminado el saludo individual entre los practicantes, llega el cierre formal.


El Senpai dirige el saludo al instructor:

Sensei ni rei — 先生に礼

Todos saludan al profesor.


Después se realiza el saludo al Senpai, cerrando formalmente la clase.


En nuestro dojo esta secuencia no pretende establecer que una persona posee mayor valor que otra.


Cumple una función de orden, tradición y reconocimiento dentro del grupo.


El profesor recibe el saludo.

Pero también lo devuelve.

Porque el respeto no viaja en una sola dirección.


El alumno agradece la enseñanza.

El profesor agradece la confianza.


Podemos ocupar lugares diferentes dentro del dojo.

Pero seguimos compartiendo el mismo camino.



Forma y principio


Aquí encontramos una distinción fundamental para nuestra manera de enseñar.


Las formas pueden cambiar.

Los principios permanecen.


Podemos saludar de pie.

Podemos saludar en seiza.

Podemos utilizar determinadas palabras japonesas.

Podemos incorporar un saludo aprendido en Brasil.

Podemos desarrollar una manera propia de expresarlo dentro de 4th Axis.


Nada de eso debería hacernos perder de vista aquello que intentamos cultivar:

Respeto.

Gratitud.

Presencia.

Disciplina.

Humildad.

Responsabilidad.

Cuidado.


La forma existe para ayudarnos a recordar el principio.


Nunca deberíamos terminar protegiendo la forma mientras olvidamos aquello que intentaba enseñarnos.



Reigi y jerarquía


Existe también un peligro.


La etiqueta puede utilizarse para educar.

Pero también puede utilizarse para alimentar aquello que precisamente intentamos controlar:


el ego.


«Yo soy faixa preta.»

«Yo soy Senpai.»

«Yo soy Sensei.»

«Tú debes saludarme.»

«Tú debes obedecerme.»


Cuando la etiqueta comienza a utilizarse para exigir reconocimiento en lugar de ofrecer respeto, algo se ha invertido.


Una jerarquía técnica puede ser útil.

Permite organizar la enseñanza.

Reconocer experiencia.

Asignar responsabilidades.


Pero nunca debería convertirse en una jerarquía del valor humano.


La faixa indica responsabilidad, no superioridad.


Cuanto mayor sea nuestro grado, más deberíamos demostrar Reigi.

No exigirlo.



Reigi dentro del Sistema Maximus


Dentro del Sistema Maximus 3-4-5, Reigi atraviesa toda nuestra metodología.


No pertenece exclusivamente a una técnica o fase.


Está presente en la manera en que utilizamos nuestro Cuerpo.


En cómo construimos nuestro Escudo sin dañar innecesariamente.


En cómo utilizamos nuestra Espada con control.


Y especialmente en nuestra Voluntad: la capacidad de gobernar nuestras decisiones incluso cuando estamos bajo presión.


También aparece claramente en nuestros 5 Ideales.


Proteger la vida

La técnica se utiliza con responsabilidad.


Cultivar la fuerza

Desarrollamos capacidad acompañada de autocontrol.


Honrar el camino

Reconocemos aquello que recibimos y a quienes lo transmitieron.


Cuidar al compañero

Comprendemos que su seguridad también es nuestra responsabilidad.


Aceptar lo que no puedo controlar

Aprendemos a gobernar nuestra conducta aunque no podamos gobernar la de los demás.

Reigi no necesita entonces convertirse en un sexto ideal.


Está contenido en todos ellos.



La etiqueta fuera del tatami


Y quizás esta sea la prueba más importante.


Es relativamente sencillo comportarnos correctamente durante una ceremonia.

Hay reglas.

Todos están mirando.

Sabemos qué hacer.


La verdadera pregunta comienza cuando salimos del dojo.


¿Cómo tratamos a alguien que no puede ofrecernos nada?

¿Cómo respondemos cuando estamos molestos?

¿Cómo hablamos de alguien que no está presente?

¿Cómo reaccionamos cuando estamos equivocados?

¿Cómo tratamos a quien posee menos experiencia, poder o reconocimiento que nosotros?¿Seguimos mostrando respeto cuando nadie puede obligarnos?


Si Reigi existe solamente mientras llevamos puesto el Gi, probablemente todavía no lo hemos comprendido.


El dojo es el lugar donde practicamos aquello que después tendremos que llevar afuera.



El verdadero saludo


Con los años podemos perfeccionar nuestra reverencia.


Aprender cuándo entrar.

Dónde sentarnos.

Qué palabra utilizar.

Cómo ordenar nuestra faixa.

Todo eso tiene valor.


Pero existe algo mucho más difícil.

Aprender a escuchar.

Aprender a agradecer.

Aprender a cuidar.

Aprender a controlar nuestra fuerza.

Aprender a reconocer nuestros errores.

Aprender a respetar incluso cuando no estamos de acuerdo.

Aprender a servir sin sentirnos inferiores.

Y aprender a liderar sin sentirnos superiores.

Quizás ahí comienza el verdadero Reigi.


Porque finalmente:

La etiqueta es la forma exterior. El respeto es aquello que debe permanecer cuando la forma desaparece.



4th Axis Jiu-Jitsu · Faixa Preta · IBJJF


Sistemas sobre técnicas.

Técnica, carácter y respeto.

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