El poder de los símbolos: Cuando el Jiu-Jitsu trasciende la técnica
Actualizado: 23 oct
«El símbolo es el puente entre lo visible y lo invisible, entre la técnica y el espíritu.» — 4th Axis Jiu-Jitsu
Desde tiempos muy antiguos, el ser humano ha utilizado símbolos para representar aquello que resulta difícil expresar solamente mediante palabras.
Una cruz, un círculo, una montaña, una espada, el fuego o el agua. Una imagen sencilla puede contener una enorme cantidad de significado.
Quizás por eso los símbolos aparecen en tantas culturas: nos permiten condensar ideas complejas en formas que podemos reconocer, recordar y transmitir.
Creo profundamente en su poder como herramientas para inspirar, educar y transformar.
Dentro de 4th Axis Jiu-Jitsu, los símbolos son maestros silenciosos. Cada uno representa una idea, una historia y una enseñanza.
Y cuando comprendemos aquello que representan, pueden acompañarnos mucho más allá del tatami.

El símbolo como herramienta de aprendizaje
Una técnica puede olvidarse. Una explicación extensa puede confundirse. Pero una imagen poderosa puede permanecer durante años en nuestra memoria.
Esa es una de las razones por las que utilizo símbolos dentro de mi metodología de enseñanza: nos ayudan a recordar principios y a relacionarlos con lo que hacemos.
Cuando hablamos de Escudo, la imagen ya contiene una idea: proteger, crear una barrera y mantener aquello que es valioso detrás de una estructura.
Cuando hablamos de Espada, aparecen otras: dirección, precisión e intención para actuar.
Ambos dan nombre a dos de las cuatro Fases del Sistema Maximus 3-4-5: Cuerpo, Escudo, Espada y Voluntad. Sus imágenes nos ayudan a recordar el sentido de lo que buscamos desarrollar en cada etapa.
El símbolo transforma así una idea abstracta en algo que podemos visualizar, recordar y aplicar. Su significado se vuelve más claro cuando lo experimentamos durante la práctica.
Con suficiente entrenamiento, deja de ser necesario evocarlo conscientemente: el principio que representa comienza a formar parte de nuestra manera de comprender y practicar el Jiu-Jitsu.
La Espada: claridad, precisión e intención
Más allá de su función como arma, la espada representa para mí tres cualidades: claridad, precisión e intención.
Una hoja afilada puede convertirse en una metáfora de una mente capaz de reconocer lo importante y actuar con propósito.
En Jiu-Jitsu, cuando todavía no comprendemos una situación, es frecuente intentar muchas cosas simultáneamente. Empujamos, tiramos, apretamos y cambiamos de dirección, a veces utilizando una gran cantidad de fuerza sin reconocer qué necesitamos resolver.
Con la práctica, aprendemos a distinguir qué está ocurriendo, qué queremos conseguir y qué acciones pueden acercarnos a ese objetivo. Comenzamos a eliminar esfuerzos que no contribuyen a nuestra intención.
La precisión comienza donde termina el movimiento innecesario.
Así como una hoja necesita ser pulida, nosotros afinamos nuestra técnica mediante repeticiones, errores, correcciones y experiencias sobre el tatami.
También pulimos nuestra capacidad para reconocer cuándo estamos actuando por impulso y cuándo estamos tomando una decisión.
Eso no significa detenernos a pensar cada movimiento. Buscamos desarrollar una comprensión que nos permita decidir y actuar mientras la situación cambia.
La Espada nos recuerda que nuestra capacidad ofensiva necesita dirección: reconocer una oportunidad, construir las condiciones para aprovecharla y ejecutar con precisión.
El Escudo: proteger y recuperar la iniciativa
Si la Espada representa nuestra capacidad ofensiva, el Escudo nos recuerda la importancia de proteger aquello que no podemos permitirnos perder.
En Jiu-Jitsu, necesitamos reconocer las amenazas que enfrentamos. Buscar una sumisión mientras dejamos nuestro cuello expuesto o comprometemos nuestra posición puede convertir una oportunidad de ataque en una desventaja.
Por eso, desde el comienzo de nuestra enseñanza, aprendemos a protegernos, construir estructura y gestionar la distancia.
Cuando estamos bajo presión, esas herramientas nos permiten conservar opciones: proteger el cuello y los brazos, recuperar espacio, mejorar nuestra posición y encontrar una oportunidad para actuar.
El Escudo representa esa capacidad de responder sin perder de vista nuestra seguridad.
Una buena defensa es activa. Reconoce las intenciones del compañero, dificulta su avance y trabaja para recuperar la iniciativa. A veces necesita resistir; otras, ceder espacio, cambiar el ángulo o transformar la posición.
Defender y atacar pueden formar parte de una misma acción. Una amenaza ofensiva puede obligar al compañero a interrumpir su ataque y ofrecernos el espacio que necesitábamos para salir.
Aprender a utilizar el Escudo también nos da confianza: sabemos que contamos con recursos cuando las cosas no salen como esperábamos. Esa seguridad nos permite explorar y atacar con mayor decisión.
El Escudo protege. Pero también prepara la Espada.
El Mitsu-Tomoe: unidad dentro del movimiento
三つ巴 — Mitsu-Tomoe
Mitsu (三つ), significa tres, mientras que Tomoe (巴) designa una figura japonesa de forma curva, semejante a una coma, gota o remolino. Mitsu-Tomoe significa literalmente «tres tomoe»: tres formas organizadas alrededor de un mismo centro que producen visualmente una sensación de movimiento circular continuo.
En 4th Axis Jiu-Jitsu, ese movimiento representa la relación dinámica entre diferentes elementos del sistema: ninguno existe completamente aislado; cada uno puede conectarse y transformarse en el siguiente.
Tres partes. Un solo sistema. Movimiento continuo.

Este símbolo japonés ha recibido distintas interpretaciones a lo largo de su historia.
Dentro de 4th Axis Jiu-Jitsu utilizamos una interpretación pedagógica propia: sus tres formas representan el combate de pie, el combate en el suelo desde arriba y el combate en el suelo desde abajo.
No existen realmente tres Jiu-Jitsus
Podemos separar el Jiu-Jitsu en categorías para estudiarlo. Pero el combate no respeta nuestros capítulos.
Una lucha puede comenzar de pie, convertirse en un derribo y continuar inmediatamente con una pasada de guardia. Quien estaba arriba puede perder el equilibrio, quedar abajo, recuperar guardia y barrer para volver arriba y atacar.
Cada situación nace de lo que ocurrió antes y contiene posibilidades para lo que vendrá después.
Por eso, el movimiento circular que sugiere el Mitsu-Tomoe representa tan bien nuestra manera de entender el combate: sus tres formas comparten un centro y parecen continuar unas en otras.
Aprender a luchar incluye reconocer esas conexiones. Un derribo necesita continuidad en el suelo; un barrido nos exige estabilizarnos al llegar arriba.
Sistemas sobre técnicas.
El Mitsu-Tomoe nos ayuda a recordar ese principio: cada técnica forma parte de una relación más amplia entre problemas, respuestas y nuevas posibilidades.
La evolución del símbolo: sistemas dentro de sistemas
Durante una primera etapa utilicé una modificación personal: un Mitsu-Tomoe dentro de otro Mitsu-Tomoe. Representaba sistemas dentro de sistemas: escapes, controles y ataques que podíamos estudiar por separado, pero que necesitábamos conectar durante la lucha. El final de un problema se convertía en el comienzo del siguiente.
Con el desarrollo del Sistema Maximus 3-4-5, esa imagen evolucionó hacia el emblema actual, que reúne nuestros Pilares, Fases e Ideales alrededor del Mitsu-Tomoe. Su historia conserva una enseñanza: los símbolos también pueden evolucionar a medida que comprendemos mejor aquello que queremos transmitir.

El Fénix: transformación y renacimiento
El Fénix ocupa un lugar especial dentro de 4th Axis Jiu-Jitsu. Representa algo muy personal: al practicante mismo y su capacidad de atravesar dificultades, aprender y regresar transformado.
Existe también una influencia contemporánea en nuestra elección: el universo de Tom Clancy’s The Division.
Lo confieso: soy fanático desde su lanzamiento en 2016 y sigo disfrutando de The Division 2.
El Fénix del emblema de la Strategic Homeland Division fue mi inspiración para el logo de 4th Axis Jiu-Jitsu. Encontré en esa imagen una manera de expresar el proceso de transformación que vivimos mediante la práctica.
En ese universo aparece el lema latino:
Extremis malis, extrema remedia. «Para males extremos, remedios extremos».
Este antiguo adagio expresa una idea que conocemos también como «a grandes males, grandes remedios». Su historia es muy anterior al videojuego, que lo incorpora como lema dentro de su universo.
A mí me inspiró especialmente lo que representa en esa historia: incluso cuando las estructuras que nos sostienen parecen derrumbarse, todavía podemos actuar, proteger lo que permanece y ayudar a reconstruir aquello que parecía perdido.
Esa imagen coincidía con lo que el Fénix ya representaba para mí y con aquello que buscábamos expresar en 4th Axis Jiu-Jitsu: nuestra capacidad de levantarnos transformados por lo que hemos vivido.
Todos llegamos alguna vez al tatami con una determinada versión de nosotros mismos. Traemos fortalezas, pero también miedos, inseguridades, orgullo, prejuicios y limitaciones.
Entonces comienza el entrenamiento.
Fallamos, perdemos y nos frustramos. Un día nos sentimos fuertes y, al siguiente, descubrimos una debilidad que no habíamos reconocido. Hay momentos en que avanzamos rápidamente y otros en los que parece que hemos dejado de progresar.
Pero continuamos.
Cada vez que aceptamos nuestros errores, revisamos nuestras decisiones y volvemos a intentarlo, tenemos la posibilidad de transformar algo de nosotros mismos.
Renacer significa regresar transformados.
Podemos volver a la misma posición, al mismo tatami y al mismo problema. Sin embargo, ahora reconocemos una conexión que antes no percibíamos, entendemos mejor la presión del compañero o encontramos una posibilidad donde antes solamente veíamos un obstáculo.
Aquí el Fénix se encuentra con nuestro cuarto eje: el Practicante.
La estructura, el espacio y el tiempo nos permiten estudiar una situación. El cuarto eje nos recuerda que alguien la está viviendo: una persona que observa, interpreta y decide desde su cuerpo y su experiencia.
A medida que aprendemos, cambia lo que somos capaces de reconocer y hacer con aquello que tenemos delante. También cambia nuestra manera de responder al error, a la incertidumbre y a la frustración.
Ese aprendizaje se construye junto a otros. Nuestros compañeros nos plantean problemas, revelan nuestras limitaciones y nos ayudan a desarrollar recursos que difícilmente descubriríamos solos.
Por eso el Fénix ocupa el centro de la identidad de 4th Axis Jiu-Jitsu. Nos recuerda que una dificultad puede convertirse en una oportunidad de aprendizaje cuando somos capaces de examinarla y trabajar sobre ella.
Caemos. Aprendemos. Nos levantamos.
El Fénix representa nuestra voluntad de reconstruirnos una y otra vez, dejando atrás aquello que ya no necesitamos y desarrollando lo que todavía podemos llegar a ser.
Los símbolos fuera del tatami
Los símbolos pueden acompañarnos más allá del dojo. En medio de las responsabilidades, las dificultades y las decisiones cotidianas, pueden recordarnos aquello que intentamos cultivar durante el entrenamiento.
El Mitsu-Tomoe puede ayudarnos a reconocer que las situaciones están relacionadas y permanecen en movimiento. Una dificultad modifica nuestras posibilidades, y lo que aprendemos al resolverla puede servirnos para enfrentar la siguiente.
La Espada nos recuerda la importancia de actuar con claridad y propósito: distinguir qué necesita nuestra atención y dirigir nuestros esfuerzos hacia ello.
El Escudo nos invita a reconocer qué merece protección: nuestra salud, nuestros vínculos, nuestros valores y las personas que confían en nosotros. También nos recuerda que poner límites puede ser una forma de cuidar.
El Fénix representa la posibilidad de reconstruirnos después de una dificultad y continuar con lo que hemos aprendido.
Cada practicante puede encontrar sus propios símbolos. Algunos estarán vinculados con su familia, su cultura, su fe, sus maestros o sus experiencias. Su significado será tan personal como el camino que lo llevó a reconocerlo.
Lo importante es comprender qué representan y permitir que ese significado se exprese en nuestras decisiones.
Una imagen puede recordarnos que debemos tener paciencia, pedir ayuda, proteger a alguien o volver a intentarlo. Su valor crece cuando nos ayuda a actuar de acuerdo con aquello en lo que creemos.
Rodéate de símbolos que tengan sentido para ti. Llévalos contigo.
Permite que te recuerden quién eres cuando el ruido exterior haga difícil escuchar tu propia voz.
Luchar con significado
Una técnica debe funcionar. Un sistema debe poder ser probado bajo resistencia. Nuestro Jiu-Jitsu necesita responder a los problemas que encontramos sobre el tatami.
Pero a lo largo de los años de entrenamiento también podemos hacernos otra pregunta:
¿Para qué entrenamos?
Mientras aprendemos a mover, controlar y someter al compañero, tenemos innumerables oportunidades para conocernos: descubrir cómo respondemos al miedo, qué hacemos cuando nos frustramos y cuánto estamos dispuestos a escuchar cuando alguien nos muestra un error.
Aprendemos sobre nuestra paciencia, nuestro ego y nuestra perseverancia. También sobre la responsabilidad de cuidar a quien nos permite practicar y mejorar.
Ese aprendizaje requiere atención. Podemos acumular años de entrenamiento sin detenernos a examinar nuestra conducta, o aprovechar la práctica para trabajar sobre aquello que necesitamos desarrollar.
Los símbolos pueden ayudarnos a recordar ese compromiso. Su significado se expresa cuando actuamos: cuando protegemos al compañero, elegimos con claridad, reconocemos cómo se relacionan los problemas o volvemos a intentarlo después de una dificultad.
Una espada, un escudo, tres formas alrededor de un centro o un Fénix pueden contener una enseñanza. Somos nosotros quienes le damos vida mediante nuestras decisiones.
En 4th Axis Jiu-Jitsu buscamos aprender técnicas, comprender los principios que las hacen funcionar y reconocer cómo se conectan dentro de un sistema.
Y, en ese proceso, aprender también sobre nosotros mismos.
«No basta con luchar bien. Hay que luchar con significado.» — 4th Axis Jiu-Jitsu
4th Axis Jiu-Jitsu · Faixa Preta · IBJJF




Muchas gracias por tu reflexión. Creo que ahí está justamente una de las etapas más interesantes del camino: cuando dejamos de preguntarnos solamente qué técnica hacer y comenzamos a comprender por qué funciona.
Con los años, la experiencia, la prueba y el error nos permiten conectar principios y construir sistemas que se adaptan a nuestro cuerpo, nuestras capacidades y nuestra propia manera de entender el Jiu-Jitsu. Y ahí el arte se vuelve realmente nuestro: ya no estamos simplemente reproduciendo Jiu-Jitsu, comenzamos a expresarnos a través de él.
Gracias por compartir tu mirada y enriquecer la conversación. Oss!
Excelente reflexión, luego de varios años de práctica del arte, creo que una de las cosas más valiosas y por que no decirlo, divertidas es poder crear nuestros propios sistemas a partir del conocimiento, prueba y error. Cada sistema es diferente para cada persona y nos permite expresarnos libremente en el arte. Muy interesante la parte de poder construir un sistema personal más que solo aprender técnicas aisladas